jueves, 25 de junio de 2015

LECTURA 25 DE JUNIO

DÍA 176

25 DE JUNIO (SALMOS 61:1-67:7)

SALMO 61

ANHELO DE LA PROTECCIÓN DE DIOS

(Al músico principal. Con Neguinot. Salmo de David)

1 Escucha, oh Dios, mi clamor;
atiende a mi oración.
2 Desde el extremo de la tierra
clamaré a ti cuando mi corazón desmaye.
Llévame a la roca que es más alta
que yo.
3 Porque tú me has sido refugio
y torre fortificada delante del enemigo.

4 Que yo habite en tu tabernáculo para siempre,
y me refugie al amparo de tus
alas.      (Selah)
5 Pues tú, oh Dios, has oído mis votos;
has dado heredad a los que temen tu nombre.

6 Días sobre días añadirás al rey;
sus años serán como generación tras generación.
7 Estará para siempre delante de Dios;
designa la misericordia y la verdad para que lo guarden.
8 Entonces cantaré salmos a tu nombre para siempre,
para pagar mis votos día tras día.

SALMO 62

DIOS, EL ÚNICO REFUGIO

(Al músico principal. A Jedutún. Salmo de David)

1 Sólo en Dios reposa mi alma;
de él proviene mi salvación.
2 Sólo él es mi roca y mi salvación;
él es mi refugio;
no seré grandemente movido.

3 ¿Hasta cuándo os ensañaréis contra un hombre?
¿Lo destrozaréis todos vosotros como a una pared inclinada o una cerca derribada?
4 Solamente consultan cómo derribarlo de su eminencia.
Se complacen con la mentira.
Con sus bocas bendicen,
pero en su interior maldicen.      (Selah)

5 Oh alma mía, reposa sólo en Dios,
porque de él es mi esperanza.
6 Sólo él es mi roca y mi salvación;
es mi alto refugio; no seré movido.
7 Dios es mi salvación y mi gloria;
en Dios está la roca de mi fortaleza y mi refugio.
8 Oh pueblos, esperad en él en todo tiempo;
derramad delante de él vuestro corazón,
porque Dios es nuestro refugio.      (Selah)

9 Por cierto, vanidad son los hombres comunes;
mentira son los hombres notables.
Si se los pesa a todos juntos en balanza,
serán menos que un soplo.
10 No confiéis en la opresión,
ni os envanezcáis con la rapiña.
Aunque se incremente la riqueza,
no pongáis en ella el corazón.

11 Una vez habló Dios;
dos veces he oído esto:
que en Dios hay fortaleza.
12 También en ti, oh Señor, hay misericordia;
pues tú pagas a cada uno según su obra.

SALMO 63

ORACIÓN DE UN ALMA SEDIENTA DE DIOS

(Salmo de David, compuesto cuando estaba en el desierto de Judá)

1 ¡Oh Dios, tú eres mi Dios!
Con diligencia te he buscado;
mi alma tiene sed de ti.
Mi cuerpo te anhela
en tierra árida y sedienta, carente de agua.
2 Te he contemplado en el santuario,
para admirar tu poder y tu gloria.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;
mis labios te alabarán.
4 Por eso te bendeciré en mi vida,
y en tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de sebo y de gordura se saciará mi alma;
mi boca te alabará con labios de júbilo.

6 Cuando en mi cama me acuerdo de ti,
medito en ti en las vigilias de la noche.
7 Porque tú eres mi socorro,
bajo la sombra de tus alas cantaré de gozo.
8 Mi vida está apegada a ti;
tu mano derecha me sostiene.

9 Los que buscan mi alma para destruirla
caerán en las profundidades de la tierra.
10 Los destruirán a filo de espada,
y serán la porción de las zorras.
11 Pero el rey se alegrará en Dios.
Será alabado cualquiera que jura por él,
pero será cerrada la boca de los que hablan mentira.

SALMO 64

DIOS PRENDE AL IMPÍO EN SU MALDAD

(Al músico principal. Salmo de David)

1 Escucha, oh Dios, mi voz en mi oración;
guarda mi vida del miedo al enemigo.
2 Escóndeme del consejo secreto de los malhechores,
del tumulto de los que obran iniquidad.

3 Ellos afilan sus lenguas como espadas,
y disponen palabras amargas como flechas,
4 para tirarlas a escondidas contra el inocente.
De repente tiran contra él, y no temen.
5 Se alientan unos a otros en perverso designio,
y planean esconder trampas.
Dicen: "¿Quién nos ha de ver?"
6 Traman maldad,
hacen un minucioso complot,
hasta el íntimo pensamiento de
cada uno de ellos
y lo profundo del corazón.

7 Pero Dios los herirá con sus propias flechas.
De repente les sobrevendrán sus heridas.
8 Los hará caer por sus propias lenguas;
todos los que los vean moverán la cabeza.
9 Todos los hombres temerán;
anunciarán la obra de Dios y entenderán sus hechos.

10 El justo se alegrará en Jehovah y confiará en él.
Se gloriarán todos los rectos de corazón.

SALMO 65

ALABANZA A DIOS POR SU PROVIDENCIA

(Al músico principal. Salmo. Cántico de David)

1 En Sion, oh Dios, te corresponde la alabanza;
a ti serán pagados los votos.
2 Tú oyes la oración;
a ti acudirá todo ser.
3 Las palabras de iniquidad prevalecen contra mí,
pero tú perdonarás nuestras rebeliones.

4 Bienaventurado el hombre que tú escoges y haces que se acerque a ti,
para que habite en tus atrios.
Seremos saciados del bien de tu casa,
de tu santo templo.

5 Con hechos tremendos nos responderás en justicia,
oh Dios de nuestra salvación,
esperanza de todos los confines de la tierra
y de todos los mares más distantes.
6 Tú eres el que afirmas las montañas
con poder, ceñido de poderío.
7 Tú eres el que sosiegas el estruendo de los mares,
el estruendo de las olas
y el tumulto de los pueblos.
8 Por eso los habitantes de los confines de la tierra tienen temor de tus maravillas.
Tú haces cantar de júbilo a las salidas de la mañana y de la noche.

9 Visitas la tierra y la riegas;
en gran manera la enriqueces.
El río de Dios está lleno de aguas.
Produces los trigales,
porque así lo has preparado.
10 Haces que se empapen sus surcos
y allanas sus crestas.
Disuelves los terrones con aguaceros
y bendices sus brotes.

11 Coronas el año con tus bondades,
y tus recorridos fluyen abundancia.
12 Los pastizales del desierto fluyen abundancia,
y las colinas se ciñen de alegría.
13 Los prados se visten de rebaños
y los valles se cubren de grano.
Gritan de júbilo y cantan.

SALMO 66

ALABANZA A DIOS POR SUS HECHOS

(Al músico principal. Cántico y salmo)

1 ¡Aclamad a Dios con alegría,
toda la tierra!
2 Cantad a la gloria de su nombre;
dadle la gloria en la alabanza.
3 Decid a Dios:
"¡Cuán admirables son tus obras!
Por tu gran poder se someterán a ti tus enemigos.
4 ¡Toda la tierra te adorará y cantará a ti!
¡Cantarán a tu nombre!"      (Selah)

5 Venid y ved los actos de Dios,
admirable en sus hechos
para con los hijos del hombre.
6 El convirtió el mar en tierra seca,
y por el río pasaron a pie.
¡Regocijémonos en él!
7 Se enseñorea con su poder para siempre;
sus ojos observan a las naciones
para que los rebeldes no se enaltezcan contra él.      (Selah)

8 ¡Bendecid, oh pueblos, a nuestro Dios!
Haced que se escuche la voz de su alabanza.
9 El es quien preservó la vida a nuestra alma
y no permitió que resbalasen nuestros pies.

10 Tú nos has probado, oh Dios;
nos has purificado como se prueba la plata.
11 Nos metiste en la red,
y pusiste apretura sobre nuestros lomos.
12 Hiciste que los hombres cabalgaran encima de nuestras cabezas.
Pasamos por el fuego y por el agua,
pero luego nos sacaste a abundancia.

13 Entraré en tu templo con holocaustos;
te pagaré mis votos
14 que pronunciaron mis labios
y que mi boca prometió cuando yo estaba angustiado.
15 Te ofreceré holocaustos de animales engordados,
con incienso de carneros.
Sacrificaré toros y machos
cabríos.      (Selah)

16 Venid; oíd, todos los que teméis a Dios,
y contaré lo que ha hecho por mi vida.
17 A él invoqué con mi boca
y con mi lengua lo ensalcé.
18 Si en mi corazón yo hubiese consentido la iniquidad,
el Señor no me habría escuchado.
19 ¡Pero de veras Dios me ha escuchado!
El atendió a la voz de mi oración.
20 ¡Bendito sea Dios,
que no echó de sí mi oración
ni de mí su misericordia!

SALMO 67

ALABANZA AL SALVADOR UNIVERSAL

(Al músico principal. Con Neguinot. Salmo y cántico)

1 Dios tenga misericordia de nosotros y nos bendiga.
Haga resplandecer su rostro sobre nosotros;      (Selah)
2 para que sea reconocido en la tierra tu camino,
y en todas las naciones tu salvación.

3 ¡Los pueblos te alaben, oh Dios!
¡Todos los pueblos te alaben!
4 Alégrense y gócense las naciones,
porque tú juzgarás a los pueblos con equidad
y guiarás a las naciones de la
tierra.      (Selah)

5 ¡Los pueblos te alaben, oh Dios!
¡Todos los pueblos te alaben!
6 La tierra dará su fruto;
nos bendecirá Dios, el Dios nuestro.
7 Dios nos bendiga,
y témanlo todos los confines de la tierra.


LA FIDELIDAD DE DIOS ES GRANDE


REFLEXIÓN

El río de Dios está lleno de aguas (Salmo 65:9)

El poder de Dios no se agota, siempre está lleno. Su bendición  nunca termina, siempre hace que la tierra produzca. A pesar de nosotros y de nuestros pensamientos y acciones, nunca podremos decir que Dios no dejo que el sol saliera, o que dejara de llover, o secara las fuentes de agua, o que no nos bendijera para que laboremos. No podremos reclamar a Dios que su misericordia siempre estuvo presente en nuestra vida, ni que no dejara que la naturaleza nos diera de su fruto. Siempre Dios permite que todo lo que él creó funcione correctamente, a pesar que hay personas que no le busquen ni le quieran. Nada podemos que reclamarle a Dios.

ORACIÓN

Mi Señor te doy gracia porque tu misericordia es infinita, y en muchas ocasiones no tomas en cuenta nuestro pecado. Amén.





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